General Motors extenderá los parates en la planta de Alvear durante 2026 y pagará salarios al 75%

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La planta de General Motors en Alvear seguirá funcionando en pausa intermitente durante 2026. La compañía ratificó que mantendrá las paradas periódicas de la producción, con una semana de freno por mes y el pago del 75% del salario bruto durante esos períodos, el mismo esquema que viene aplicando desde mediados de 2025. La confirmación profundizó la inquietud entre los trabajadores y el gremio, en un escenario marcado por la reducción sostenida del plantel y la debilidad del mercado automotor.

Hoy la terminal santafesina opera con menos de 600 empleados, cerca de la mitad de la dotación que llegó a tener en su momento. Aun así, desde la empresa relativizan el impacto del esquema sobre la producción y aseguran que no hubo retrocesos en los volúmenes fabricados durante el último año.

Voceros de General Motors señalaron que durante 2025 “no tuvimos caídas en la producción” y que se mantuvo “el mismo ritmo anunciado a mediados del año pasado”. El modelo de organización del trabajo —que continuará en 2026— contempla parates rotativos en distintos sectores de la planta, una modalidad que la empresa presenta como una respuesta a la compleja coyuntura del sector automotor.

Desde el sindicato, la lectura es muy distinta. Delegados del Smata en la planta de Alvear sostienen que los frenos productivos están directamente vinculados a una caída “estrepitosa” de las ventas de la multinacional y advierten que el escenario abre “una incertidumbre total sobre el futuro de la terminal”.

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Los datos oficiales refuerzan esa preocupación. Según el Indec, la utilización de la capacidad instalada en la industria automotriz fue del 46,3% en noviembre, muy por debajo del 64,7% registrado en el mismo mes del año anterior, una señal clara del freno generalizado que atraviesa el sector.

Una crisis que viene de arrastre

Las paradas en la planta de Alvear no son un fenómeno nuevo. La producción comenzó a interrumpirse una semana por mes desde junio del año pasado, aunque los problemas se remontan aún más atrás. El primer freno significativo ocurrió en octubre de 2023, cuando la falta de piezas importadas obligó a detener las líneas. Para marzo de 2024, la empresa ya había acumulado tres paradas en cinco meses.

En paralelo, se abrió un proceso de retiros voluntarios que modificó de manera profunda la estructura laboral de la terminal. Solo en esa primera etapa, alrededor de 800 trabajadores —muchos con entre 10 y 25 años de antigüedad— aceptaron desvincularse. El ajuste continuó durante 2025, con otras 90 salidas bajo el mismo mecanismo.

Actualmente, General Motors cuenta con unos 900 empleados en todo el país, pero la planta de Alvear, que llegó a superar largamente los mil trabajadores, hoy emplea a menos de 600 operarios.

Retiros voluntarios y un achique que no se detiene

La última tanda de desvinculaciones se concretó hace dos meses, cuando 90 trabajadores dejaron la fábrica a través de retiros voluntarios. Desde Smata Rosario explicaron que el ofrecimiento fue “generoso”, cercano al 120% de la indemnización legal, y estuvo dirigido a empleados con más de 15 años de antigüedad.

Ese recorte se suma a una secuencia que grafica la profundidad del ajuste:

  • Entre abril de 2024 y febrero de 2025 se produjeron alrededor de 200 desvinculaciones.

  • En enero y febrero de 2025 se registraron 309 bajas más, entre retiros voluntarios y despidos.

  • En noviembre de 2025 se concretaron los últimos 90 retiros.

Durante todo ese período, la planta combinó paradas programadas, reducción de turnos y suspensiones con un esquema salarial que dejó a los empleados cobrando cerca del 75% del salario en las semanas sin actividad.

En diálogo con la prensa, Sergio Gazzera, secretario general de Smata Rosario, fue categórico al proyectar el escenario: para 2026 esperan “un año igual o peor” en términos de empleo y volumen de producción.

Un solo modelo y dependencia del mercado externo

Desde 2022, la planta de Alvear produce un único vehículo: la Chevrolet Tracker. La discontinuación del Cruze, a fines de 2023, redujo aún más el nivel de actividad, recortó pedidos a proveedores y dejó a la terminal completamente dependiente de un solo modelo, orientado casi en su totalidad a la exportación.

Ese esquema mostró rápidamente sus límites. Si bien la Tracker tuvo un buen desempeño inicial, el deterioro del mercado brasileño —principal destino— cambió el panorama. Entre el primer bimestre de 2024 y el de 2025 las ventas pasaron de 7.954 a 9.451 unidades, pero ya en febrero se desplomaron a la mitad, según los registros sectoriales.

En el primer trimestre del año, la actividad de la planta cayó 23%, golpeada tanto por la baja de exportaciones como por la retracción de las ventas internas.

Exportaciones en baja y presión importadora

La dependencia del mercado brasileño se volvió un problema crítico para toda la industria. Entre enero y octubre, las exportaciones argentinas hacia Brasil cayeron 7,7% interanual, en un contexto regional recesivo que tensiona a las terminales locales.

A eso se suma un fuerte déficit estructural en autopartes: por cada dólar que exporta el sector automotor argentino, se importan 8,54, una ecuación que impacta de lleno en los costos y la competitividad. La apertura de importaciones profundizó esa tendencia, impulsó la venta de vehículos extranjeros y presionó a la baja la producción nacional.

La paradoja es que, mientras el empleo y la fabricación local retroceden, las ventas muestran números en alza. La Adefa informó que las ventas mayoristas crecieron 55,4% interanual y que los patentamientos aumentaron 70,5% en el mismo período. Sin embargo, ese repunte se explica por la mayor disponibilidad de autos importados y la salida al mercado de stock ya producido, no por un incremento genuino de la producción en las plantas argentinas.

El impacto en el Gran Rosario

El ajuste de General Motors tiene un efecto directo en el cordón industrial del Gran Rosario, uno de los polos metalmecánicos más importantes del país. La industria automotriz es uno de los sectores con mayor capacidad de arrastre: por cada puesto de trabajo directo se generan entre tres y cinco empleos indirectos.

La menor actividad en Alvear se traduce en una caída de la demanda para autopartistas locales, una reducción de servicios logísticos e industriales y un impacto inmediato en el consumo de localidades como Alvear, Villa Gobernador Gálvez y Rosario.

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