Una familia tipo necesitó más de $1,3 millones para no ser pobre

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La dinámica de los precios volvió a impactar con fuerza en el costo de vida de los hogares. La Canasta Básica Total (CBT) subió 3,9% en enero y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) sufrió un incremento del 5,8%, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Así, una familia integrada por dos adultos y dos menores necesitó más de 1,3 millón de pesos para no ser pobre.

Con esta suba, el valor de la CBA —que determina la línea de indigencia— alcanzó los $201.938 para un adulto equivalente. En términos interanuales, el aumento fue de 37,6%. En tanto, la CBT —que fija la línea de pobreza al incluir además bienes y servicios no alimentarios— se ubicó en $440.226 para el mismo adulto y acumuló una variación interanual de 31,6%.

La diferencia entre ambas canastas refleja el peso que siguen teniendo los alimentos en la estructura de gastos. Mientras la CBT crece a un ritmo menor, el salto de la CBA en enero evidencia que la inflación golpea con mayor intensidad en los productos esenciales para la subsistencia.

Justamente cuando el Indec informó el martes pasado el dato de enero del Indice de Precios al Consumidor (IPC) la división con mayor aumento fue alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%). En un escenario convulsionado para el sistema estadístico nacional, tras la salida de Marco Lavagna al frente del Indec, se publicó que el IPC de enero aumentó 2,9%, y mostró así una variación interanual sumó 32,4%.

Situación según composición familiar

El impacto se amplifica cuando se traslada a la realidad de los hogares. Para una familia de tres integrantes —compuesta por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— el costo de la canasta alimentaria trepó a $496.769 en enero. Para no caer bajo la línea de pobreza, ese mismo hogar necesitó ingresos por $1.082.956.

En el caso de un hogar tipo de cuatro personas —una pareja de 35 y 31 años con dos hijos de 6 y 8— la CBA alcanzó los $623.990. Pero para cubrir el conjunto de bienes y servicios básicos y no ser considerado pobre, el ingreso mensual requerido ascendió a $1.360.299.

La exigencia es aún mayor para los hogares más numerosos. Una familia de cinco integrantes —dos adultos de 30 años y tres hijos pequeños— necesitó en enero $656.301 solo para cubrir la alimentación mínima. Si se suman gastos no alimentarios, el umbral de pobreza se ubicó en $1.430.735.

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Estos valores surgen de la metodología de “adulto equivalente”, que pondera las necesidades energéticas según edad y sexo de cada integrante del hogar. De ese modo, la canasta del adulto —referencia para el cálculo— se multiplica por la cantidad de unidades consumidoras que componen cada familia. La actualización mensual se realiza con los precios relevados por el IPC del Gran Buenos Aires.

El dato de enero confirma que el inicio de 2026 estuvo marcado por una nueva presión sobre los alimentos, luego de un cierre de 2025 con variaciones más moderadas. La suba de 5,8% en la CBA representa el mayor incremento mensual desde marzo del año pasado y contrasta con el 3,9% de la CBT, lo que indica que la aceleración se concentró principalmente en los productos que integran la mesa diaria. En diciembre de 2025 tanto la CBA como la CBT subieron 4,1%.

En términos sociales, el encarecimiento de la canasta alimentaria tiene un efecto directo sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una proporción más alta de sus recursos a la compra de comida. Cuando la CBA crece por encima del promedio, el margen para absorber aumentos se reduce y el riesgo de indigencia se amplía, especialmente en hogares con niños.

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