Senado: la oposición afina estrategia para llevar los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo al recinto

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La oposición se prepara para dictaminar este jueves y llevar al recinto del Senado el pliego para la Corte de Manuel García-Mansilla y rechazarlo, junto con el de Ariel Lijo. Con una jugada de último momento, la larretista Guadalupe Tagliaferri puso contra las cuerdas a la UCR, que le esquiva al tema, y se las ingenió para destrabarlo.

Mientras García-Mansilla ya oficia como juez de la Corte, y la jura de Lijo sigue en stand-by, la bancada de Unión por la Patria, junto con Tagliaferri y el presidente de la UCR, Martín Lousteau, se preparan para movilizar el tema en el Senado. La legisladora del PRO convocó a una reunión de la comisión de Acuerdos para volver a firmar el pliego de García-Mansilla.

El caso García-Mansilla

El pliego de Mansilla sigue en una nebulosa desde que asistió al Senado para participar de la audiencia pública y defender su candidatura. Los rumores, desde el comienzo, fueron que el académico había cosechado apenas cuatro firmas en favor de su nombramiento. Pero ese dictamen jamás se conoció. En cambio, 6 de los 7 senadores de UP firmaron un dictamen de rechazo. La séptima firma, que correspondería a José Mayans, quedó bajo “observación”. La titular de la comisión de Acuerdos, Tagliaferri, planteó que por haber estado ausente de la audiencia de García-Mansilla, no podía firmar.

A estas seis firmas se le sumaron la semana pasada, en un segundo dictamen, las de Tagliaferri y Lousteau. Es decir, el pliego del académico está a una firma de poder ser llevado al recinto (de no reunir las firmas, se requieren dos tercios para poder tratar el tema «sobre tablas»).

Ante este panorama, la llave para que el tema se destrabe la tiene la UCR. Que además de Lousteau, tiene a otros tres senadores en esa comisión. Ellos son Carolina Losada (Santa Fe), Maximiliano Abad (Buenos Aires) y Mariana Juri (Mendoza).

Pero desde la semana pasada la bancada que conduce Eduardo Vischi no termina de fijar una postura unificada. Algunos de los 13 senadores plantean que ambos textos deben ser rechazados por lo procedimental. El argumento es: hoy nombra por decreto jueces de la Corte, mañana jueces de instancias inferiores y embajadores (sorteándose el rol del Senado).

Otros, en cambio, rechazan solo el pliego de Lijo. No así el de Mansilla o a la inversa. Un ejemplo es la senadora Losada, quien este miércoles, en Expoagro, aseguró que «En el caso de García-Mansilla, ya la Corte le tomó juramento”. Es decir, no está a favor de voltear el pliego del académico.

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Tagliaferri se las ingenió para reactivar el debate por García-Mansilla.

Las idas y vueltas de la UCR vienen desde hace semanas. El bloque del partido centenario quedó en el centro de la escena cuando Vischi, firmante del proyecto que buscaba crear una comisión investigadora del caso $LIBRA después votó en contra de ese mismo texto.

Más de un senador radical que responde a su gobernador se encuentra en una encrucijada. Los acuerdos electorales, como el que se selló este miércoles en el Chaco, entre Leandro Zdero y LLA, condicionan, y mucho, el accionar de los senadores en el recinto. Y a esto se le suman los llamados de Casa Rosada en la previa a las sesiones.

Suelen ser funcionarios del Ejecutivo los que desbaratan sesiones o votaciones que complican al Gobierno por medio de los gobernadores. La ausencia de Presupuesto deja a los jefes provinciales en una situación endeble que, ante cualquier promesa o amenaza, ceden. ¿De que manera? Bajando a sus legisladores de la sesión, o torciendo el sentido de su voto. También, los libertarios suelen tentar a los legisladores o gobernadores con lugares en las listas. Así, lograron resistir a buena parte de los embates opositores.

As bajo la manga

En medio de las posiciones encontradas que conviven en la UCR, Tagliaferri puso en marcha una jugada para dar por terminado el tema Mansilla. Convocó a la comisión de Acuerdos para ratificar autoridades y, de paso, firmar el pliego del ya juez de la Corte.

Palabras más, palabras menos, con esta convocatoria, el tema de las firmas volvería a “foja cero”. Todos aquellos senadores que se presenten (inclusive Mayans) podrán firmar dictamen. De tener asistencia perfecta, UP reuniría 7 firmas. Más las dos de Lousteau y Tagliaferri, el pliego quedaría listo para ser votado en el recinto.

Pero la jugada de la senadora del PRO puede tener una segunda lectura. La porteña no solo busca que el Senado recupere su función de nombrar a los miembros de la Corte sino que también, pone contra las cuerdas a los radicales. Salvo Lousteau que ya blanqueó su postura, el resto no firmó dictamen alguno.

Ante las indefiniciones de sus pares, Lousteau activó otra jugada en paralelo a la de Tagliaferri. Como presidente del partido, convocó al jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, para “abordar la situación del nombramiento por decreto de los jueces de la Corte Suprema”.

El objetivo era que el encuentro se produjera antes de la reunión de acuerdos. Pero, en la tarde del miércoles, el correntino le avisó a la vicepresidenta del partido Inés Brizuela y Doria que no podría asistir. Esta replicó el mensaje en el grupo de la Mesa Nacional de la UCR. Vale recordar que Vischi, allegado al gobernador de su provincia, Gustavo Valdés, ya había firmado el pliego de Lijo, sin anoticiar a sus compañeros de bancada. De allí que varios de sus pares lo acusan de jugar para el oficialismo.

Eduardo Vischi UCR Senado

En el bloque que conduce Vischi conviven posturas encontradas.

Ignacio Petunchi

En paralelo, según pudo saber Ámbito, dos de senadores restantes, Juri y Losada, decidieron pegar el faltazo a la comisión de Acuerdos. El planteo que hace una de ellas es que la comisión no es más que una jugada entre Unión por la Patria y la dupla Tagliaferri-Lousteau para reunir las firmas y rechazar el pliego de Mansilla en el recinto, junto con el de Lijo.

De prosperar la jugada de Tagliaferri, la oposición convocaría a una sesión para la semana que viene y así llevar ambos pliegos al recinto. Para su aprobación se requiere de la venia de dos tercios de los presentes. De reunir 25 rechazos (en caso se asistencia perfecta), caerían.

En el caso de García-Mansilla, interpretan desde la oposición, si el Senado se pronuncia en contra de su pliego, este dejaría de ser miembro de la Corte automáticamente. En cambio, desde La Libertad Avanza insisten con que el Máximo Tribunal ya le tomó juramento y que, por tanto, es supremo hasta finales de noviembre, cuando vencen los nombramientos “en comisión”.

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