La costumbre de comunicarse en tono elevado puede esconder desde carencias emocionales o rasgos de personalidad hasta problemas auditivos o influencias culturales.
Todos conocemos a alguien que, aun sin necesidad, habla como si estuviera frente a una multitud. Para algunos resulta molesto, para otros apenas una rareza, pero lo cierto es que hablar fuerte puede tener explicaciones mucho m谩s profundas que una simple costumbre. Seg煤n la psicolog铆a, esta conducta puede ser expresi贸n de conflictos emocionales no resueltos, estilos de personalidad, disfunciones f铆sicas o incluso h谩bitos culturales.
Una de las explicaciones m谩s frecuentes est谩 vinculada a la necesidad de sentirse escuchado o validado. Muchas personas que crecieron en entornos ruidosos o donde sus opiniones no eran tomadas en cuenta, desarrollan desde la infancia la costumbre de alzar la voz como forma inconsciente de hacerse notar. No buscan incomodar, sino asegurarse de que los dem谩s registren su presencia.
Tambi茅n influyen los rasgos de personalidad. Quienes se identifican con un estilo m谩s extrovertido, dominante o en茅rgico tienden a expresarse con mayor intensidad, y hablar fuerte es, en muchos casos, una extensi贸n natural de ese car谩cter. Sin embargo, esta manera de comunicarse puede ser malinterpretada en contextos donde se valora la calma, generando fricciones innecesarias.
Desde lo f铆sico, hablar fuerte puede deberse a una p茅rdida auditiva parcial. Cuando alguien no oye bien, tiende a subir el volumen de su propia voz sin notarlo. Este fen贸meno se conoce como 芦efecto Lombard禄 y responde a un ajuste autom谩tico del cerebro frente al entorno. Por eso, un chequeo auditivo puede ser clave para descartar esta causa.
El estr茅s y la ansiedad tambi茅n juegan su papel. El sistema nervioso en estado de alerta puede llevar a que una persona eleve el tono de voz como forma de liberar tensi贸n. No es raro que durante discusiones o momentos de alta carga emocional, alguien hable m谩s fuerte como respuesta autom谩tica a sentirse incomprendido o en peligro.
Finalmente, est谩n las costumbres familiares y culturales. En muchas regiones del mundo, hablar en voz alta es lo normal, no se vive como algo negativo. Pero trasladar ese estilo a otros 谩mbitos puede generar malos entendidos o chocar con normas sociales distintas.
En s铆ntesis, hablar fuerte no siempre es una elecci贸n ni una se帽al de mala educaci贸n. Detr谩s de esa forma de comunicarse puede haber una historia emocional, una condici贸n f铆sica o una simple herencia cultural. Comprender las razones ayuda a derribar prejuicios y mejorar la convivencia diaria.
Fuente:聽 LA CIEN
